viernes, octubre 27, 2006

¡Grande Maestro!

Por que mas vale tarde que nunca: una reflexión de la sentida muerte del ex Presidente Valentín Paniagua

No hay peruano informado que pueda dudar de la decencia y moralidad del que en vida fue, (con todo cariño y respeto), nuestro querido Chaparrón; no, si lo hay, pero es solo uno, y dudar de eso le costó la muerte televisiva, y aunque haya regresado con un programa dominical, solo cuatro gatos y Dennis Falvy lo ven.

Valentín Paniagua fue para mi generación, lo que Yoda para Anakin Skywaker* (antes claro de su malvada metamorfosis).

Maestro de muchos en la facultad de derecho de más de una universidad limeña, fue ampliamente reconocido por la casa de estudios de más peso en el Perú y una de las principales de América Latina. La universidad de San Marcos lo reconoció como maestro Honoris Causa recientemente.

Muchos han comentado sobre su calidad moral, pero me llamó la atención cuando entre sus cualidades mencionaron la de ser “gente”, y ¡vaya! , hoy en día eso si que es una cualidad, y que mejor ejemplo de la misma que su participación en las pasadas elecciones presidenciales.

Mientras unos se insultaban, otros eran recibidos a pedradas, y otros guiaban al electorado cual pastor de ovejas, Chaparrón Paniagua viajaba por el Perú con perfil bajo. Se dirigió a la ciudadanía con un estilo clásico y característico de la vieja escuela de la política peruana, y respondió preguntas incomodas con frases no directas, pero si enérgicas. Y para muestra solo un botón:
En la selva le preguntaron: “Doctor, ¿ya no esta muy viejito como para ser presidente?” Y el respondió: “viejo es el viento, y sigue corriendo.”
Jamás insultó o desdeñó a sus contrincantes, aún cuando estos subestimaron su candidatura.

Y es por eso que vivo, de esta forma peculiarmente reflexiva, estas horas de duelo que el Estado ha decretado.

Con la muerte del ex presidente, mueren también las últimas reservas morales del país, si no es así, entonces respondan: ¿de qué otro político actual se puede esperar trabaje solo por el país?, es más, ¿a qué otro político actual se le puede creer?

Dejó de existir uno de los iconos de democracia y solidez moral más importantes de los últimos años.
Su respuesta al autogolpe del cinco de abril del 92 fue en las aulas universitarias, comentan que entró con absoluta seriedad y dirigiéndose a sus alumnos les dijo:” después de esto, no tengo más que enseñarles”
Cosas del destino, fue presidente del gobierno de transición luego de que el inmundo y corrupto decenio de Fujimori y Montesinos cayera, culminando su mandato con el 84% de aprobación.

Se va uno de los últimos representantes de la vieja escuela. Aquellos que enardecieron a una multitud desde el balcón de alguna plaza mayor, con un discurso y oratoria cual si fueran actos de hipnotismo. Aquellos que hacían política en las universidades, confrontaban ideas, ideologías e ideales, esos que veían en si mismos el futuro político del país, y no -como hoy- buscar la forma mas rápida de conseguir visa y largarse, discutir sobre los planes del fin de semana, o esperar ansiosamente el viernes para “hacer unas chelas”.

Con Valentín se va (y disculpen la crudeza) el cabal y coherente debate político para dar pase al show mediático; como por ejemplo, el perreo chacalonero del APRA, los mítines políticos animados por las orquestas del momento, los huanitos-spots radiales de un ex milico que se las pega de nacionalista, que se educó en colegio francés y vivió buena parte de su vida en Europa y Asia (con la nuestra claro está)

Lejos quedarán las opiniones coherentes, fundamentadas y (es importante resaltar, por más increíble que parezca), aquellas gramaticalmente bien estructuradas, por que hay que escuchar a cada marciano del congreso que mejor no seguir.

Se fue el último de los grandes, y nos dejo a merced de futuros Gustavo Pacheco, Doris Sanchez, Olga Sumiré y demás.

Por la salud mental de mi generación, lo digo en serio mi querido chaparrón, ¡SIEMPRE TE RECORDAREMOS!

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* Mil disculpas a todos los amantes de star wars si es que me equivoco de discípulo.

Nadie sabe para quien escribe

Hace ya varias lunas que recibí la invitación para unirme a este blog, y entre las miles de cosas que el día a día pone en mi tambaleante andar (que no es producto de ninguna droga que no sea el consumo ingente de café), me detuve y pensé: ¡diablos…que roche!

Y es que para esta su humilde servidora, escribir y exponer sus ideas de esta forma, es casi un strip tease mental!... y como tal, hay algunos rollitos, estrías y demás que me gustaría ocultar.

Al diablo con todo, al fin y al cabo...todos tenemos algo que esconder.

Un buen amigo me hizo una pregunta, para mi, tan existencial como quien soy, de donde vengo y adonde voy… ¿Y tu para quien escribes?... Sabe Dios.
Pero entre post y post, ya veremos.

martes, octubre 24, 2006

Tan lejos y cerca de ellas

A modo de introducción vale aclarar -como oportunamente se hizo en el post anterior cortesía de "El Cuentero"- que esta nota salió publicada en La Primera, el 15 de mayo, con ciertas frases mutiladas, las cuales están casi igual que el texto original, previo a la edición, no iguales, pero en escencia sí, y eso es lo que vale. Por qué poner una nota del día de la madre a medio camino para el siguiente festejo, siemplemente porque no debe restringirse tanto amor a un sólo día. La gratitud a lo más cercano al amor divino merece más que una vida. A mi madre ante todo, a mis madres putativas...a todas, con el más inmenso respeto.
Los ojos de los visitantes de un cementerio siempre tienen una opacidad particular, como una nostalgia universal, un dolor que los marca en el fondo de las pupilas. Sin embargo hay días en que aquel par de ojos se hunden más en la muda soledad. Ayer fue uno de esos días.
Un océano de gente acudió a El Ángel a visitar la última morada de sus madres, abuelas, tías o hermanas, recordándolas en un día de sentimientos encontrados. Eran olas grises que se movían lentas, melancólicas en su luto eterno. A pesar que la venta de tarjetas e incluso globos, pretendían engañar al ojo despistado, como si se tratara de una festividad, bastaba una rápida mirada para reconocer que aquellos pechos comprimidos, escondían un amargo gólgota.
La marea era alta, pero andaba como ida. Era de aquellas que temen los hombres de mar, porque presagian un mal inmenso; y siendo medio día, era nocturna, de una media noche que se detuvo por siempre. Las personas no auguraban uno, sino que lo venían arrastrando a cuestas desde la sima del alma, y lo seguirán haciendo invariablemente.
Mientras frente a los nichos se reunían incluso madres abrazando el etéreo seno materno, otras se ganaban el diario. Para doña Virginia es un día más.
Ella vende huevos de codorniz en la entrada del Ángel hace más seis años y cada segundo domingo de mayo es una excusa para poder vender algo extra. “Yo trabajo de seis de la mañana a siete de la noche. ¿Mi regalo por el Día de la Madre? Regresar molida a mi casa y que mis hijos me abracen”, dijo y siguió pregonando a cuatro vientos, esperando lograr de sol en sol, algo que levar a sus vástagos.
La otra cara
En un estrado la música para y se escucha: ¡Feliz día a todas las mamás! Todos aplauden. Globos en forma de corazón se agitan. En el Parque de la Exposición se respira fiesta. Al igual que en El Ángel hay cientos de personas, pero el ambiente es distinto a pesar de que el motivo es el mismo. Los almuerzos son un gran regalo.
Mamá, tú cocinas todos lo días, hoy te llevamos a comer fuera, no te preocupes, parece ser el tácito anuncio. Las madres caminan de las manos con sus hijos, con sus parejas si las tienen o con demás familiares.
Son sonrisas inacabables, la catarsis del amor materno, del amor a la madre. Ven la función de teatro, pasean por los jardines, observan las lagunas y los gansos. Una gansa camina y es seguida por sus cuatro crías. La rodean, la cruzan, se ven en cierta forma felices, como si para ella también fuera la celebración.

lunes, octubre 23, 2006

Un Milagro para Milagros (crónica de un imposible)

Esta crónica la publiqué en septiembre del 2005 en la página central de OJO por la cercanía del día nacional del transplante de órganos. Milagros se convirtió entonces en un personaje muy buscado y un símbolo para la campaña de Essalud. Creó que lograría que ella conseguiría su tercer riñón --los dos anteriores los rechazó su cuerpo-- pero me equivoqué. No siempre los medios logramos motivar como esperamos. Lo mejor de la crónica eran las fotos, donde se le ve siempre sonriendo, mostrándose como lo que es en esos momentos: una chica como todas, con la diferencia de que su vida no parecía entonces vida porque a diario se conectaba al hemodiálisis, anda muy cansada y tratando de evitar otras enfermedades por su estado delicado. Aún así, ella se resistía a mostrarse como si estuviera muriendo, algo que al morbo de la gente y los periodistas nos encanta explotar para hacer llorar con ese tipo de notas. No, con ella era imposible. Hoy, algo más de un año más tarde, Milagros está internada en el hospital Rebagliati, prácticamente ciega a causa de las cataratas --todo a causa del riñón-- y no me dan las fuerzas para ir a verla pues temo que no tendré sonrisa que mostrar ni palabras felices para ella, y lo peor es que sé que ella sí me sonreirá y me dará palabras de aliento. Ya me enteré que el cuerpo de Milagros no resistiría otra operación más, por lo tanto no está ya en la lista de espera de los transplantes y desconozco cuánto tiempo podrá seguir sacándole la vuelta a la muerte y a su vida (¿vida?). Hoy sólo espero tener algo de las fuerzas de Milagros para afrontar cualquier cosa. Tampoco sé cómo acabar este comentario. Ah, a Milagros le gusta Mar de Copas y quiere conocerlos. Ni siquiera eso he logrado.



Me siento diminuto, pequeño, un punto en la inmensidad a tu lado, Milagros. Y eso que mides 1 metro 48 centímetros y pesas 47 kilos. “Dios nos pone a a prueba a quienes sabe que las podemos resistir”, dices mientras iluminas la sala con tus ojazos y sigues riendo a carcajada limpia porque le sabes encontrar lo divertido a todo. Así le quitas todo el dramatismo o cursilería que debería tener tu historia,esa que te exigen algunos para recién creerte que estás realmente mal. Pero porque ríes no deja de ser muy urgente tu trasplante de riñón. Lo mismo pasa para más de mil 500 peruanos desesperados porque su tiempo se agota a la espera de donantes de órganos que nunca o casi nunca llegan. Cuando hoy se cumple el día central de la Semana del Donante de órganos y tejidos en todo el país, no existe conciencia verdadera entre los peruanos sobre lo que significa este acto de amor. Nos enteramos que anualmente unas 500 personas fallecen por muerte cerebral en el país y casi ninguno dona sus órganos, a pesar que pueden hacerlo porque salvarían otras vidas.

Milagros Zubiate, 20 años, nacida con insuficiencia renal crónica terminal. A los tres años ya sabía lo que era pisar un hospital por las constantes infecciones renales, donde le quitaron su primer riñón a los 4 y se tuvo que acostumbrar desde ya a la hemodiálisis cuatro veces por semana. El otro riñón sería extirpado a los 7 años. Actualmente se dializa sí o sí durante dos horas seis días a la semana. La muerte la acecha de muy cerca. A los 9 años, en 1995, su padre le donó un riñón, pero su cuerpo lo rechazó en noviembre de 1997. Al año siguiente, en junio, recibió otro trasplante, pero su cuerpo volvió a rechazarlo en diciembre del 2002 a causa de una deformación a la vejiga desde su nacimiento, que es mucho más pequeña que el tamaño normal. Los médicos le han dicho que a la tercera tiene que ser la vencida ya que complementarán el transplante con un tratamiento. Las operaciones no la asustan. Por algo lleva 17 operaciones en su haber. Tampoco las agujas o los catéteres que cada mañana o tarde –dependiendo del día- le colocan a la altura del pecho para empezar con la hemodiálisis. Allí, la sangre es extraída por una bomba mecánica y a través de un sistema de tubos y de un filtro especial es limpiada para luego devolverla al cuerpo a un ritmo de 300 mililitros por minuto. Paramos aquí. Este es su drama para nuestros ojos, pero para Milagros es una prueba divina que ha sabido soportar con más que entereza gracias a su carácter. “Yo me río de todo, no tengo por qué andar llorando y haciendo ver lo que me pasa”, confiesa, mientras su tía Amalia Velásquez la mira con orgullo. Hace dos años Mili quería estudiar medicina, pero sus médicos se opusieron, así que al final empezó a estudiar enfermería, donde sacaba las mejores notas, pero hubo que dejarla porque el trajín le ganó la partida.

Pero sus ganas de vivir y su impiden que actualmente aprenda Relaciones Públicas en una universidad local, donde acude cada domingo religiosamente, ya que además es el único día que no va al Centro de Hemodiálisis de EsSalud.

Aunque sus padres son altos ella no pasa el metro 48 debido justamente a sus problemas renales. En las manos, los brazos y los pies tiene las marcas de agujas que tantas veces le colocaron para la Hemodiálisis. En el pecho le cuelga una medalla de metal en la que figura el nombre de su mal, para que en caso de emergencia se le dé el tratamiento correcto. El tratamiento la deja exhausta debido al proceso, en el que siempre hay riesgo de que sobrevenga un paro cardíaco ya que el corazón trabaja mucho más en esas horas.

Milagros, la única de la sala de hemodiálisis que anda con un walkman en la mano cantando canciones de Líbido o Mar de Copas, es una chica como cualquier otra, con las mismas inquietudes, con ganas de enamorarse -no le faltan pretendientes-. Nació el 24 de diciembre y además de su propio nombre, toda ella parece un mensaje para el mundo: los peruanos podemos ser capaces de aprovechar nuestro último hálito de vida para que otros sigan existiendo. Sé que tú vivirás para contármelo.


sábado, octubre 14, 2006

El ladrón de sueños.

Post escrito a principios de marzo del 2006 en medio de un desbarajuste anímico alucinante y finalizado como un proceso autocuración...


Cuando se necesita una palabra de aliento siempre viene de la persona menos esperada, puede ser alguien con quien jamás tuviste un contacto cercano o un familiar al que solías menospreciar diciendo que su cuadriculada mente no le permitía ver lo que sucedía a su alrededor. Hasta hace un tiempo yo podía ser esa persona, ahora me volví un ser egoísta, patético e indigno de confianza.

Ahora paso por un lapso en qué - citando la frase que Cortazar pone en boca de Horacio Oliveira en Rayuela[1] - mi verdadero rostro lo tengo en la nuca, añorando un tiempo que pasó o dejé pasar sin disfrutarlo como merecía serlo, un tiempo en que mi sonrisa no era la mueca hipócrita que ahora enmarca mi rostro, si no la risa sincera e inocente de un niño que se carcajea al ver las mil y un peripecias que pasa su madre para bañarlo o tenerlo tranquilo.

Pues en estos momentos en que me dedico a poner esto en papel, siento y sé que he defraudado a muchísima gente, gente a la que amé, amo y amaré, gente que esperaba mucho de mí, amigos que tuvieron mi confianza y en mi patético afán de quedar bien simplemente dañé sin pensar en las consecuencias de mis actos. Me estoy dando mucha cuerda, y cuando esta se acabe, el estrangulamiento será precioso, el clímax final de una insignificante existencia que jamás merecerá un fin tan apoteósico como el que me estoy forjando.

¿Dónde quedaron aquellos buenos momentos en qué todo se resumía en tu sonrisa al final del día? Tal vez se perdieron en mi ropero, o en la caja en la que suelo guardar las cosas que en realidad me importan (¿no les parece vacío intentar guardar recuerdos tan bellos e importantes en una miserable caja de zapatos?), sé y asumo la plena culpa de todos mis actos, y hago un acto de contrición…

La desesperanza que sientes me alcanza, estamos tan unidos que siento tus penas como mías y las cargo sin miramientos, mas bien lo hago con placer, porque si puedo aliviar alguno de tus sufrimientos lo acepto con mucho agrado, acepto tus momentos de ira, tus palabras hirientes porque las merezco, soy el principal culpable de que pases por lo que estás pasando, pero no acepto que digas que no me intereso por ti y que digas que no puedes contar conmigo porque estoy aquí para ti, eso ni lo dudes, seré el llamado ladrón de sueños, me declaro culpable, pero no soy alguien que no siente y no se preocupa por ti.

Sí, soy el ladrón de sueños pues temo que se conviertan en pesadillas y hoy que termino este texto cerca de seis meses después de haberlo comenzado y habiendo corrido mucha agua bajo el puente me mantengo insensible en mi posición de soldado con el arma en ristre, esperando el aquél último, colérico y mortal embate de tu ígnea cabellera para decir que estamos a mano, pues ahora has terminado de destruirme, he terminado de destruirme, hice mi temporada en el infierno [2] y ahora estoy de vuelta en el mundo de los vivos, aunque este mundo también sea un infierno.

Ahora ¿en qué género del periodismo entra esto? Supongo que en opinión.

[1] “Rayuela”: Publicada en 1963, es la novela más trascendental de Julio Cortazar

[2] “Una temporada en el Infierno”: Poemario escrito por Jean Arthur Rimbaud en 1873 luego de terminar una tormentosa relación con el también poeta Verlaine. “… ¡Ah! He tenido demasiado: - Pero, querido Satán, se lo suplico, ¡tenga la pupila menos irritada! Y esperando esas vilezas que se retrasan, para usted que ama en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, le arranco algunas hojas ominosas de mi carnet de condenado.”

jueves, octubre 12, 2006

Varas desiguales

Ante la peligrosa postura norcoreana, es valido tomarse un tiempo para analizar un punto en particular sobre las reacciones dadas.
Mientras agradecía al cielo por que no me tomaron un examen de periodismo de opinión sobre un libro que no leí, escuche los comentarios que se hacían en torno a las reacciones en base a las recientes pruebas de armamento nuclear por parte de Corea del Norte. Las condenas de la comunidad internacional, y de la ONU, así como las miradas desviadas de otras potencias, no eran mayor sorpresa, no obstante reparé en una.

Luego de las ya mencionadas censuras internacionales ante las actividades ciertamente provocadoras e insensatas de la República Popular de Corea del Norte (cosa que no es tema de discusión en este momento) un país se mostró no lapidante, Irán. Este polo de contraposición al bloque occidental del mundo, es decir, a Estados Unidos y sus compañeros, y además uno de los principales países que ostentan un avance nuclear que no parece acercarse a una decaída, por parte, al menos, de Mahmud Ahmadinejad, cabeza del gobierno iraní, manifestó cierta condescendencia con Corea, y fue de la misma boca de Ahmadinejad, diciendo que debería mantener negociaciones donde se respeten “sus derechos”. Es decir sus derechos a enriquecerse con uranio y a tener un arsenal nuclear. Ello no debería sorprender, pues ambos países pretender reforzar su armamento nuclear y mantener conversaciones con EE.UU. y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sin restricciones, no obstante el espaldarazo, que en las declaraciones brindadas a medios de prensa es algo tímido, su verdadera naturaleza, no lo es tanto, pues por coyuntura no le convenía al régimen iraní vociferar mucho, ya que tiene que lidiar con sus propios problemas frente a la ONU.

No obstante, y este es el punto fundamental, se comprende un apoyo a las posturas Kim Jong-Il, cabeza Corea del Norte, pero en todo caso, ¿No debería el Estado iraní repudiar sobre todas las cosas el régimen comunista que éste mantiene? El comunismo no contempla la figura de un ser supremo, la niega rotundamente, es decir, que entre otras cosas, no acepta la idea de Alá como el todo poderoso, y por ende, Mahoma no podría ser su profeta, ni el Corán su palabra y compendio de estatutos.

Si Irán (entiéndase que no su pueblo, sino su dirigencia gubernamental, la cual es, hasta donde se tiene entendido, fervorosamente islámica) condena, entre otras cosas, a EE.UU. y demás como infieles y encuentra ello inadmisible, por qué entonces apoyar una medida tomada por un país que niega la existencia de su Dios y la validez de su entera religión. No debería, en todo caso, mostrar su apoyo público por las medidas positivas o humanitarias que tomen el resto de países impíos, como ayuda alimentaria o de salud, acaso realmente congratulables. No se supone que son deplorables, principalmente porque no comparten la fe musulmana y es por eso que nacen los demás conflictos. Entonces a qué viene saludar una acción tomada por Corea del Norte, si no es más que por solidaridad en sus enemigos comunes. No critica las prácticas nucleares norcoreanas, porque pretenden hacer lo mismo, y si no fuera así, es muy probable que tampoco la condene, pues el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Este tipo de incongruencias son las que desvirtúan y pueden llevar a un fortalecimiento de prejuicios en detrimento del pueblo islámico, de gran trascendencia e importancia en la historia de la humanidad.

Los asuntos y codicias geopolíticas se disfrazan de argumentos religiosos, de manera que los adeptos a defender una postura, lo hagan de manera trascendental. Ello queda demostrado con este particular asunto, desprendido de una breve cita, que no por ser pequeña, carece de significados y significantes. Es acaso, lo expuesto líneas arriba, uno de los recursos más bajos y repugnantes en los que puede caer una clase dominante por mantener una línea determinada de gobierno y una posición (cosa realizada no sólo por Irán u otros regímenes fundamentalistas musulmanes, sino también por EE.UU., Gran Bretaña y la mayoría de personas occidentales, que se dejan llevar por la errónea percepción de musulmán igual a terrorista, igual a amenaza, igual a violento y anacrónico atacante). Disfrazar sus reales intereses como principios religiosos, en especial en una religión que propone la paz, al igual que la cristiana. Pues si bien es cierto ha tenido matices radicales, esto es una evolución natural de la institución religiosa, más aun en una de tal envergadura.

Ojalá, el resto de países islámicos y su alta dirigencia clerical note este error, esta disimetría en las medidas de las varas que usa Irán para medir, como prefiere, a sus pares y sus acciones.

Poniéndome al día y pa'lante!

Acabo de entrar a este blog como un visitante más y reparo en que cada uno de los participantes, exceptuándome, han escrito una suerte de prefacio o introducción a este blog comunal, cuando yo, apurado o ansioso o ambas, dispensé aquella labor y publiqué un ensayo que tenía hongueándo en una carpeta, dentro de otra carpeta.

Sí me entusiasma la idea de escribir tanto en este espacio, como en todos los demás en los que modestamente pueda hacerlo. Sin embargo la satisfacción de saber que de a pocos otras personas se van acercando y colaborando en este blog, es equiparable a la de escribir mis propios textos. He aquí un lugar para nosotros, y ustedes. Para nosotros, porque aquí plasmamos nuestra pasión, escribir, y no sólo escribir, sino mantenernos en contacto con el periodismo (originalmente se planeó un espacio para crónicas, artículos, y un largo etcétera de funciones que podemos desempeñar como periodistas hechos o en proceso, pero que no hacemos por razones que no viene a lugar discutir ni exponer). Para ustedes pues lo leerán y con suerte lo disfrutarán, y quién sabe en esta vida, terminarán escribiendo acá.

Esta breve reseña es para saludar la iniciativa, que como bien se señaló un par de posts atrás, nació en una caminata miraflorina. Modificando una cita del inigualable Bon Scott (quien, a su vez, modificó una cita de los gladiadores romanos): For those about to write, we salute you!
El ciberespacio, las letras y ¿yo?


Reviso mi mail, como lo suelo hacer a diario y quedo sorprendido al encontrar una invitación para formar parte de este blog. Debo reconocer que en cuanto al uso de esta porción de “espacio cibernético” no sé absolutamente nada, y a lo que periodismo concierne menos, creo yo. Pero bueno así es la vida y hoy en día la tecnología nos brinda la oportunidad de plasmar nuestros pensamientos, sentimientos y demás aquí, juntando a personas que comparten un mismo interés, pasión, hobby o puede que no, esa es la idea asumo, personas diferentes exponiéndose tal cuales son ante desconocidos y amigos.

¿Y cuál es el propósito de todo esto? Probablemente tener la potestad de escribir con la libertad que no contamos en el “mundo real”, sin tener que respetar una cierta cantidad de caracteres, ni un género o un estilo, pudiendo así sobrepasar cualquier valla que nos es impuesta a la fuerza y no sólo eso, también es dejar perpetuado lo que queremos decir a través del tiempo, aprovechando la oportunidad de ser escuchados o en este caso leídos y deliberar así sobre cosas cotidianas y no tan cotidianas. Claro está que si mi texto, cuento, narración, escrito; no cumple ciertos parámetros, no merecerá ser publicado siendo este un argumento totalmente válido. Agradezco la invitación a este viaje que están emprendiendo, tan solo soy un pasajero más en su largo vuelo.

martes, octubre 10, 2006

Acerca de las vocaciones

Antiguamente cuando en una familia se escuchaba hablar de la vocación la mente quienes oían dicha palabra viraba de manera irremediable hacia la vida sacerdotal. En la actualidad la palabra vocación abarca un amplio espectro (tipo antibiótico incluso), vocación por las artes, ciencias, religiones y como no, la vocación de escribir.

Cuando se viene de una familia marcadamente tradicional, uno siente el ligero cosquilleo de seguir las carreras en las que tus ancestros sobresalieron, por citar un ejemplo al viento, absolutamente toda mi familia tiene que ver con la medicina, y bajo esos cánones, era predecible que también siguiera esa carrera y lo intenté, vaya que si lo busqué.

Pero mi vocación es, fue y será siempre otra. Desde que tengo uso de razón quise aprender a escribir, los mejores descubrimientos de la humanidad son la música y la escritura (nombradas aquí sin ningún orden jerárquico) y dado que para la música soy una nulidad, salvo para oírla claro, decidí cultivarme en mi segundo y apasionante amor, la escritura, escribo porque tengo la imperiosa necesidad de hacerlo, escribo porque si no lo hago siento que me estoy fallando, escribo porque no leo y leo porque no escribo.

Hablo de amor y me refiero al Eros, aquél amor enfermizo, posesivo y carnal. Pues al sentarte y poner en papel (en éste caso una pantalla) lo que quieres expresar es la mejor catarsis, discúlpenme los discípulos de Freud pero para mi no hay mejor terapia que escribir.

Entonces cuál era la opción obvia. Estudiar algo que tenga que ver con mi amor y eso acarreó un fuerte distanciamiento familiar pero al final me salí con la mía. Es así, en una universidad perdida en enseñoramientos, donde viene a ver la luz este espacio para escribir, por ahora somos tres y somos tan disímiles unos de otros que ahí entra a cuajar la idea de la vocación, todos pensamos que de esto no se puede vivir, pero igual vamos adelante, eso es lo que se puede conocer como vivir tu llamado.

Somos tres, esperamos ser más, nos juntamos en el momento y lugar precisos, tenemos una incipiente amistad y además el afán insufrible y a la vez exquisito de escribir. El laberinto del retruécano vio la luz un viernes de caminata miraflorina y esperamos que dure mucho, muchísimo tiempo más.

Y ARRANCO EL CUENTO

Y ARRANCO EL CUENTO...

Diez y 20 de la noche. Logré por fin ser parte del blog. La aventura de escribir sin medida luego de más de quince años de escribir con medida -cosas de la libertad de expresión- me parece un cambio que nunca pensé llegar a ver o menos vivir. El sueño del periodista, del escribidor, el sueño de todo ser humano también es expresarse libremente. Pues entonces, es hora de empezar el viaje sin retorno, de surcar la imaginación para narrar la realidad, de contar lo que no se puede contar en otros lares con al condición de que esté bien escrito y sea aprobado por mis compañeros de aventura, para quienes como yo, piensan que el periodismo está más allá de narrar simplemente lo que pasó. Le doy la razón a Gabo cuando dice que lo mejor no es decir qué pasó, sino mostrar cómo pasó. Entonces, benvenida la crónica, bievenido el cuento -una vez más me trepo de frases de Gabo- y a escribir se ha dicho...

domingo, octubre 08, 2006

MIRADAS Y VICEVERSA

Cuestiones que se originan al ver y dejarse ver. Muy recomendable.

“Llorando a aquella que creyó amarme” es el nombre que escogió Alberto García Alix para su más reciente exposición fotográfica. Una mirada ácida, un relato espasmódico de retratos, y no sólo en el aspecto convencional del término, sino retratos de ideas y sensaciones por medio de cada fotografía. Volviéndose un paseo por una alameda de impresiones.

La manera de tocar puntos de personalidad en cada una de sus composiciones y lograr transmitir sensaciones mediante actitudes, de forma completamente clara, valiéndose de formas sugestivas, y en la mayoría de los casos creando un registro explícito, es resaltante. Utilizando posturas (a veces sólo un gesto) congeladas; dejándolas desamparadas de todo menos de sí mismas mediante la quietud mausoléica del blanco y negro, aniquila todo pasado referencial y evita todo futuro probable. La imagen está despojada de juicio alguno, en una entera libertad expresiva y enunciante.

García Alix no juzga, sólo señala, retrata aquello que nadie quiere ver. Las parias de la sociedad. Se vale de la prostituta, del motociclista errante, del actor porno, del tatuaje escandaloso y la droga, de la ambigüedad sexual, para mostrar que sí existen tales cosas. Que no por hablar de ellas en secreto y susurrando dejaron de ser o estar.

Sin embargo y aunque su obra -o por lo menos esta parcela de obra, debo decir que no estoy familiarizado con él ni su trabajo, no de manera entera y cabal; no obstante logré sentir una suerte de deja-vu sensorial- se propone como una apuesta sórdida, no lo es. La ternura y la representación de esas ansias que se sienten, por medio segundo en algún momento y luego pasan, por más diminutas y fugaces que sean, no se olvidan. Quedan tatuadas en el alma, como los garabatos de tinta vegetal en los brazos de fotógrafo.

La soledad, recurrente tópico en la muestra, se ve particularmente magnificada en “El dolor de Elena del Mar-1998” donde una joven rapada, desnuda, con la mirada distante, está sentada fumando un cigarrillo, probablemente el último que tiene. Melancolía en niveles tan altos, de un arraigo tan universal y profundo, que no es extraño que no se pueda ver la foto más de 15 segundos. Algo nos dice que debemos dejarla sola en su incontenible melancolía, en esa armonía solitaria propia de un ángel caído o de un coyote famélico.

La ternura y la sumisión (que logra causar el efecto de ternura en muchos casos) fueron tocadas muy heterodoxamente en las fotografías donde aparece la actriz porno llamada Michelle. En una de estas, sale acompañada por un compañero de oficio, empero la relación entre ambos no se basa principalmente en sexo, sino que pretende mostrar un lado más humano. Son personas, se conocen, probablemente tengan familia, parejas y hasta hijos, ¿qué tiene pues, que sean actores porno? No es gratuita esa pregunta, se puede plantear a lo largo de toda la muestra, sólo basta cambiar las dos últimas palabras de la interrogante y colocar en su lugar lo que se plazca: drogadictos, prostitutas, homosexuales, suicidas, etc. Todas son personas, todos sienten, hagan lo que hagan, hayan elegido el camino que eligieron ¿acaso eso los priva de su humanidad? Dejar de lado los juicios de valor, ser realmente sinceros y empáticos, sin caretas, reconstituir una escala de valores de acuerdo a las verdaderas pautas en las que nos encontramos, todo esto sin justificar algún proceder en particular ni abanderando algún credo por encima de otro, es lo que propone el autor.

Una muestra de ello es el retrato Gioconda, el que podría ser la foto más correcta, menos ofensiva. Es sólo un retrato común y silvestre de alguien que no representa tacha alguna a código moral alguno, más bien, sugiere perfección, belleza y claridad, evocando al famosísimo cuadro renacentista. Sin embargo la toma está fuera de foco. Borrosa. De tal manera que no se puede ver en detalle el rostro, no obstante la belleza de la toma trasciende la imposibilidad de verificar y atender a los detalles. Es bella porque transmite belleza, no porque necesariamente lo sea.

En la primera línea, en la vanguardia de este texto, se alza vigoroso el nombre de la exposición. El nombre tampoco es gratuito. Llorando a aquella que creyó amarme. Aquella, que se alza como un recuerdo punzante y lejano, no lo amó, sólo creyó hacerlo. Nuevamente García Alix, propone, mas no impone. No juzga, por más íntima que puede ser la cuestión, si está bien que lo haya amado o haya creído amarlo. Deja la problemática deambulando en las reflexiones del espectador y en sus propias experiencias. No es casualidad que la fotografía que leva el nombre de la muestra, sea de un maniquí con un traje de noche, aquellos con “lluvia”. Tan frío como abrumador.


Texto originalmente escrito en marzo del 2006, a propósito de la exposición de la mencionada muestra, realizada en el Centro Cultural España. (Nota del autor)